


Cuando hablamos de ataques de pánico, todas conocemos esa sensación: el cuerpo «explota sin avisar».
Taquicardia, temblores, mareo, sensación de ahogo… Y esa sensación horrible de que «algo terrible va a pasar». Aunque estés sentada en tu sofá.
Y lo peor: Llevas días, semanas, meses intentando controlarlo. Pero cuando llega, llega. Sin avisar. Sin pedir permiso. Y te deja completamente paralizada.
¿Cuántas veces te has sentido así?
La verdad es esta: No estás loca. No estás rota ni estás fallando.
Lo que NO quieres enfrentar es el miedo real que hay dentro de ti. Y por eso, estás donde estás.
Pero hay una buena noticia: hay un patrón emocional en casi todos los ataques de pánico. Y aquí vas a descubrirlo conmigo.
Soy Euse Alegre Cerezo, terapeuta emocional especializado en Biodescodificación y fundador de la Escuela Biodescodifica en la que formo a terapeutas que antes sufrían ataques de pánico… y hoy ayudan a otras personas a superarlos.
He hecho más de 1000 sesiones individuales, acompañando a mujeres con decenas de síntomas distintos después de probar terapias, yoga, meditación y seguir sintiéndose atrapadas.
Así que sí: sé exactamente por dónde estás pasando. Y sé como ayudarte.
¿Empezamos?
Los 3 pasos que ayudan a mejorar el bienestar, la autonomía y confianza… Incluso cuando nada parece funcionar.

Un ataque de pánico es sensación de ansiedad intensa repentina: tu cuerpo entra en un estado de alarma total.
Y puede ser un cambio de importante en tu vida… como algo tan cotidiano como andar por la calle.
Es como si un botón interno se activara y no puedas controlarlo.
Y a partir de ahí, aparecen los síntomas del ataque de pánico:

Y puede ser que por fuera, «no esté pasando nada grave». Pero por dentro… madre mía.
Tu cuerpo actúa como si un depredador te persiguiera.
Y eso es exactamente lo que ocurre: estás sintiendo una respuesta de terror emocional. Pero no de ahora. Revives un peligro emocional antiguo. Uno que ni siquiera recuerdas.
Y aunque pienses que es malo, es simplemente tu cuerpo diciéndote: «Oye… aquí dentro hay algo que necesita ser escuchado»
Te cuento enseguida cual ese conficto emocional detrás de los ataques de pánico.
Pero antes…
Te voy a hablar claro, porque para medias tintas, ya tienes Google.
Llevo más de una década viendo lo que otras personas tardan años en entender.
Y no porque sea «especial»… sino porque desde que tengo memoria, la gente me ha buscado para liberar lo que nunca se atrevieron a decir en voz alta.
¿Casualidad? No. Es una responsabilidad. Y la he convertido vocación y en profesión.
Y los resultados, hablan por sí solos.
Si no, mira este caso. Vas a flipar
¿Te imaginas que un empresario exitoso, fuerte, admirado por todos, me dijera esto?
«Si fallo, todo se derrumba»
La frase no venía de un principiante inseguro. Venía de un hombre con pasta, prestigio… y ataques de pánicos diarios.
Solicitó una sesión conmigo. Me dijo exactamente esa frase.
Yo le pregunté:
-«Vale, pero… ¿qué es todo?»

Todo era el trabajo del día a día.
Todo era el dinero que tenía que ganar.
De toda la familia que tenía que alimentar.
Por que si daba un paso en falso, todo se terminaba.
¿Sabes qué es lo fuerte de esta historia? Que esto no es algo de ahora. Era una carga que tenía desde hace 50 años.
Tiramos del hilo y…
El exceso de control que tenía hoy era la misma que había aprendido de niño.
En una casa donde si se equivocaba, había peligro.
Este hombre no era un hombre perfeccionista. Era un niño asustado intentando no perder el amor de los adultos.
Cuando liberamos esa carga, ocurrió algo brutal:
«Hacía años que no respiraba así» – me dijo.
Te voy a ser muy directo.
Llevo 7 años viendo lo que otras personas tardan años en entender.
No porque sea «especial»… sino porque desde que tengo memoria, la gente me ha buscado para superar lo que nunca se atrevieron a decir en voz alta.
Porque cuando te atreves a mirar a aquello que te da pánico… el miedo se disuelve como si nunca hubiera existido.
Antes de continuar, hay que dejar clara una cosa: Los ataques de pánico no aparecen de la nada.
El miedo abrumador, el corazón latiendo, la sensación de perder el control… Todo tiene un origen profundo, concreto y emocional.

Para la Biodescodificación, un ataque de pánico es un mensaje del inconsciente.
Ahí se guardan todas las heridas del pasado: traumas, conflictos familiares o emociones que nunca pudieron expresarse.
Situaciones que se quedaron guardadas dentro de ti, y que revives día a día sin siquiera darte cuenta.
Y ojo, porque la ciencia empieza a llegar exactamente a ese mismo lugar.
Un metaanálisis publicado en la revista Psychological Medicine, analizó más de 192.000 personas, y concluyó que quienes vivieron adversidades en la infancia-abandono, abuso, violencia, entornos caóticos, tienen el doble de probabilidades de desarrollar ataques de pánico en la vida adulta.
En otras palabras: ese miedo primario en situaciones de estrés se revive en tu día a día en forma de crisis de pánico y síntomas físicos.
Cada historia es única, pero casi siempre hay patrones que se repiten.
Por eso quiero contarte las 5 situaciones que son el origen emocional de los ataques de pánico.

Quizá creciste en una casa donde nunca sabías qué iba a pasar: gritos, silencios incómodos, discusiones, castigos repentinos…
Ese estado de alerta constante te obligó a vivir pendiente de todo, todo el tiempo.
Aprendiste desde niña que «hay peligro, aunque no lo veas»
Hoy, tus ataques de pánico aparecen con taquicardia, hipervigilancia extrema y miedo a perder el control.
Accidentes, enfermedades, hospitalizaciones… Momentos en los que estabas asustada y nadie te calmó. Nadie te sostuvo.
La sensación de «me muero», «me paso algo horrible», «no estoy a salvo» se activa como desborde emocional, con mareos, ahogo y sensación de morir.
Quizás no viviste gritos… pero sí miradas de desaprobación, comentarios como «podrías hacerlo mejor», «no falles», «sé responsable».
Esta es la presión invisible de ser la niña perfecta.

Aprendiste que equivocarte era peligroso, y que tu valor dependía de hacerlo todo bien.
Hoy, cuando tienes que tomar decisiones, exponerte o dar la cara, aparece el temblor, el bloqueo mental y ese miedo a equivocarte.
Tu cuerpo revive el mismo estrés que sentía cuando fallar no era una opción.
Se da cuando creces en un entorno donde las emociones era el problema.
Llorar era «drama», enfadarte era «portarte mal», y pedir era «exagerar»
Aprendiste a callar, sostener y tragar lo que sentías para que todo estuviera «bien».
Tus ataques de pánico hoy se presentan como sensación de ahogo, presión en pecho o garganta, dificultad para respirar o taquicardias.
Es tu cuerpo intentando expulsar todas las emociones que tuviste que guardar en silencio

Te tocó cuidar de otros, mediar en conflictos, madurar antes de tiempo o sostener lo que los adultos no podían.
Cargaste con más de lo que una niña debería.
Tus ataques de pánico aparecen en situaciones de cambio, tensión o incertidumbre.
Sientes colapso, sobrecarga, y miedo a no poder con todo. Es tu cuerpo diciéndote «no puedo seguir sosteniendo tanto».
Ojo, aquí está lo más importante. Un dato que muchas veces se pasa por alto.
Seguro que has oído que los ataques de pánico son frecuentes en personas sensibles, responsables y empáticas, con unos estándares muy muy altos.
Pero lo que casi nadie te cuenta es esto: detrás de todo, hay una hipercrítica constante.

Quien sufre crisis de angustia, no solo reprime sus emociones por miedo al juicio, la pérdida o la vulnerabilidad, si no que se machaca a sí misma. Todo el tiempo
En su cabeza pasan pensamientos constantes de…
Literalmente, es como vivir con una radio encendida a todas horas alertándote de una catástrofe que tu misma has provocado.
¿Qué sucede entonces? Que tu cuerpo interpreta estos pensamientos como amenazas reales que debes resolver ya.
Y la tensión acumulada explota: aparece la taquicardia, el ahogo, los temblores, el miedo a que todo vaya mal…
El método que puede ayudar a conseguir un cambio profundo y sostenible, sin complicaciones ni cambios drásticos

En este punto, ya ves claro qué dice la biodescodificación sobre los ataques de pánico: no son los ataques de pánico en sí… son los pensamientos que arrastras hace años los que los activan una y otra vez.
Ahora, imagina que decides ignorar todo eso.
¿Qué crees que pasará?
Te lo digo claro:

Duro, ¿verdad?
Pero espera…
¿Y si te digo que los ataques de pánico no son tu enemigo? Al contrario. Son señales valiosísimas de lo que necesitas sanar.
Te pregunto: ¿Quieres descubrir cómo sanar los ataques de pánico según la biodescodificación?
Te lo cuento en el siguiente paso.
Imagina por un momento una nueva versión de ti misma. Una versión en la que…
¿Suena bien, verdad?
Sí, todo eso es posible con mis sesiones de Biodescodificación privadas.
En ellas, no solo aplicamos biodescodificación para entender la ansiedad y el pánico, si no que…

Paso a paso, conseguiremos que tu mente y cuerpo empiecen a trabajar a tu favor, y no en tu contra.
Date la oportunidad de una sesión de Biodescodificación conmigo.
Descubramos juntas lo que tus ataques de pánico quieren enseñarte y transformemos tus miedos en crecimiento.
Nos vemos pronto 💙
Un enfoque natural que puede mejorar tu sistema emocional… sin resignarse a vivir con ello y «tener paciencia, que se pasará»

Nunca un síntoma es casualidad. Tener 2, tampoco. Aunque sientas que no tienen nada que ver el uno con el otro… Ahora puedes verlos con otros ojos… Seguro que te sentará bien leer esto.
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